Durante más de una década, Jhon Fredy Arias Toro, ha recorrido las calles de Armenia con una escoba en la mano y una historia que va más allá del uniforme: la de un hombre que ha aprendido a resistir las palabras que duelen y a valorar las que nacen del agradecimiento.
Desde hace 15 años, Jhon Fredy inicia su jornada cuando la ciudad apenas despierta. Su labor, muchas veces silenciosa e invisible para algunos, es fundamental para mantener limpios los espacios que miles de ciudadanos transitan a diario. Sin embargo, su trabajo no solo implica esfuerzo físico, sino también una carga emocional marcada por las interacciones cotidianas en la calle.
A lo largo de su trayectoria, ha tenido que enfrentar palabras ofensivas que, aunque duelen, no han logrado apagar su compromiso. Por el contrario, son los gestos sencillos y los “gracias” espontáneos los que le dan sentido a su labor y lo motivan a continuar, recordándole que su trabajo sí transforma la ciudad.
Para Jhon Fredy, barrer no es solo recoger residuos: es aportar a una Armenia más limpia, pero también más consciente y respetuosa. Cada jornada representa una oportunidad para dignificar su oficio y demostrar que detrás de cada escoba hay una historia de esfuerzo, orgullo y vocación de servicio.
Su historia, que hace parte del formato “Detrás de la escoba”, busca precisamente eso: invitar a los ciudadanos a mirar con otros ojos a quienes trabajan día a día por el bienestar colectivo y a reconocer, en un simple saludo o un agradecimiento, el poder de la empatía.
Comunicaciones EPA ESP.




